¿Cuántas veces al día experimentas ansiedad? Una buena noticia: la ansiedad es una respuesta NORMAL ante situaciones que son o parecen peligrosas y muy estresantes. ¡Es normal que sientas ansiedad! Si sentimos “ansiedad” podemos decir que algo dentro de nosotros está funcionando bien, de acuerdo al plan de supervivencia que tiene nuestro SER.

El problema con ésta y otras emociones negativas surge cuando son constantes y se “estacionan” en nuestra vida provocando que no seamos funcionales en nuestra casa, escuela, trabajo, círculo social, etc.

La ansiedad nos puede preparar para dos reacciones o instintos primitivos: “pelear” o “huir”, según sea el caso. ¿Quién gobierna mis acciones y cómo tomo decisiones si vivo constantemente queriendo “pelear” o “huir” de situaciones?  Dr. Bruce Lipton explica, en su libro “La Biología de la Creencia”, cómo el sistema inmune se apaga o “baja la guardia” cuando nuestro cerebro manda la señal de pelea o huida. ¡Entendible! Frente a un peligro, necesitamos supervivir. Sin embargo, ¿será que sentimos ansiedad por un peligro real? ¿Será que pensamos o percibimos que estamos en peligro,  cuando no es así? ¿Será que esta emoción es ya casi permantente en mi vida?

Queremos saber sacar provecho de esa ansiedad que sentimos, justificada o no. Queremos que no gobierne nuestras acciones provocando sólo instintos de “huida” o “lucha”. ¿Es posible? Sí, si así lo decidimos…y si practicamos… y practicamos… y practicamos.

Les quiero compartir este artículo sobre la Ansiedad en los Niños pues aplica para adultos también. Es un “ABC” para entender cómo funciona nuestro cerebro y el porqué de la ansiedad. Y aún mejor, tenemos pistas y guía de qué hacer para Supervivir tomando nosotros las riendas de cada situación.

Te comparto dos recomendaciones básicas para que la ansiedad sea una emoción a favor:

a) Respirar profundamente, ¡con técnica! Esto lo puedes hacer en cualquier momento, en cualquier lugar. Te invito a leer aquí para aprender correctamente la técnica de la respiración abdominal o diafragmática.

b) Estar concientes y alertas del MOMENTO PRESENTE (también conocido como la práctica de “mindfulness”). Estudios de universidades en Estados Unidos han demostrado que realizar esta práctica cambia, para bien, nuestro cerebro y su función.

¡No es magia, te lo aseguro! Lee aquí más sobre cómo estas prácticas ayudan a dejar de vivir en un estado de ansiedad permanente y a alcanzar salud física y emocional.

La próxima vez que sientas que está por llegar esta emoción negativa, o que ya estás en ella, practica tu respiración y tu conciencia del momento presente. ¿Me cuentas cómo te sientes?!